Florencia – día final

Hoy en nuestro último día en Florencia, un breve paseo por el centro, para luego ingresar y conocer el Palacio Vecchio, así com o subir a pie su interminable torre…

Mirando hacia el precipicio…

Esta escena fue especial:

Posteriormente partimos a pie a visitar el Palacio Pitti de Florencia, la supuesta visita estrella en Oltrarno, es decir, al otro lado del Arno, bastante cerca del Puente Vecchio.

Al llegar allá, nos dimos cuenta que estábamos algo saturados de mármoles, yesos, piedras calizas, gentío con el que te andas chocando y ahí mismo, optamos por conocer el Palacio sólo por el exterior, el que fuera encargado en 1457 por el banquero florentino Luca Pitti, amigo y aliado de Cosme de Médicis. Curiosamente los Médicis lo compraron y lo convirtieron en su residencia un siglo después cuando los herederos de Pitti se arruinaron al intentar terminarlo. Pues bien, decidimos visitar los contiguos Jardines de Boboli, lo que fue un gran acierto, ya que por más tres horas recorrimos con toda calma este pulmón verde y maravillosamente bien mantenido parque privado, que es administrado por Uffizi, al igual que el Palacio Pitti.

Pitti compró todas las casas que se encontraban entre su nuevo palacio y la ruta al pie de la colina. Demolió todas esas casas y construyó un gran jardín, el Giardino Boboli. El diseño se trazó sólo un año después de que los Médicis compraran el Palazzo Pitti en 1550. A ello, estaba asociada una historia de amor, ya que Cosimo I, Gran Duque de Toscana, se casó por acuerdo político con Leonor Álvarez de Toledo hija de un gobernador español. Pero el amor de Cosimo por Leonor era real y tan grande, que hizo construir para ella los Jardines de Boboli, dando indicaciones precisas: deseaba un jardín que por su belleza majestuosa estuviera a la altura de la belleza de Leonor. Un jardín para enamorarse, en el cual se pudiera admirar toda Florencia. En realidad, fue el propio regalo de Cosimo I para su amada esposa.

Las zonas más cercanas al Palacio son las más refinadas del jardín Boboli, con los setos recortados con formas geométricas. Del Anfiteatro se extrajo la piedra para la construcción del Palacio Pitti. En el hueco que quedó construyeron un teatro donde se representaron las primeras óperas de la Historia. Al recorrerlo,te encuentras con inmensidad de rincones, grutas, fuentes de agua, esculturas y espacios verdes cuidadosamente diseñados.

Cuando ya no íbamos, Christi descubre una edificación que a lo lejos había visto desde afuera del parque y le había llamado la atención. Nos acercamos y mientras Christi fotografiaba exteriores, una mujer guardia me pregunta si queríamos entrar, y claro, le dije que si. Al poco rato nos enteramos que abrían estas grutas sólo en algunos horarios, no dejaban entrar más que de 4 a 5 personas a la vez, y es más, cuando salimos, cerraron y otros que llegaron después se quedaron con las ganas de entrar. Se trataba de Grotto di Buontalenti. La estructura, tanto exterior como interior, está ornamentada con auténticas estalactitas y estalagmitas, diseños acuáticos y una vegetación exuberante. El Grotto está compuesto por tres amplias salas intercomunicadas entre sí. La primera alberga una serie de frescos del prestigioso pintor florentino Bernardino Poccetti. La segunda conserva el espléndido grupo escultórico llamado Paris raptando a Helena, de Vincenzo Rossi da Fiesole.

Pasquale Poccianti afrescó la tercera sala, que alberga además la fuente conocida como Baño de Venus, obra del Flamenco Jean de Boulogne. Vale mucho la pena visitarla.

Ya había pasado largamente la hora de almuerzo, así es que a la salida de Palacio Pitti decidimos comer algo en una Trattoria, para luego la visitar la Piazza de Michelangelo, cuya única gran gracia, es que cercanamente hay un interesante iglesia en la que no cobran entrada y un cementerio bien cuidado, así como una maravillosa vista hacia Florencia. Ahí llegamos en bus y extrañamente, los boletos se compran en comercios, sean pizzerías, farmacias, kioskos, u otros. La vista es realmente buena y a pesar que el día estuvo en un constante combate entre nubes y rayos solares, tuvimos suerte.

Me gustó Florencia, todos sus atractivos históricos de los cuales por supuesto no vimos ni una fracción, la ciudad es limpia, pero urbanísticamente descuidada, fachadas envejecidas, aceras o veredas rotas llenas de hoyos, mal señalizada. Esa parte me decepcionó un poco, quizás porque esperaba otra cosa. Pero en suma, muy positiva la visita. Mañana partimos a Roma, nuestra última escala del viaje.

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