Praga – Primer día intenso

Si en Barcelona andaban turistas, en Praga es brutal la cantidad que anda, pero igual se avanza a buen ritmo.

(Aviso de antemano, que aquí hay algunas fotos que no son nuestras y las publico sólo con fines didácticos). Ver también unos pocos vídeos, que si son todos nuestros.

Muy temprano partimos directo a visitar Staré Město, la Ciudad Vieja de Praga y la más turística.  Nos dirigimos a la Plaza de la Ciudad Vieja, sin duda, una de las más bonitas que he visto. Ahí también pudimos escuchar cuando el Reloj Astronómico del Ayuntamiento mostró todo su repertorio. La complejidad del reloj es alta y realmente un acierto ingeniería, además de atractivo. En fin, todo el entorno una maravilla.

Seguimos hacia la Torre de la Pólvora, la más famosa de la ciudad. Data del siglo XI y era una de las 13 entradas que tenía la Ciudad Vieja. Al otro lado de la Torre de la Pólvora disfrutamos la Casa Municipal, uno de los edificios de estilo art nouveau más imponentes de Praga. En su interior hay diversas salas de exposiciones y un auditorio. Justo había bastante parafernalia, ya que iban a realizar alguna filmación para TV o cine. También visitamos un pequeño mercadillo al,aire libre que se encuentra en las inmediaciones.

Regresando por el mismo camino y tras cruzar la torre, tomamos la calle Uprasné Brány, luego continuamos por Jakubská y Stupartská hasta llegar de nuevo a la Plaza de la Ciudad Vieja. Estas calles son algunas de las más bonitas de la zona antigua. No lo comento para que memoricen los nombres de las calles, por lo demás impronunciables, sino porque son lindas.

Seguimos a la plaza de Malá Strana (Ciudad Pequeña). Es uno de los distritos más antiguos e históricos de Praga. Fue fundada en 1257 a los pies de Hradčany, el Barrio del Castillo, separada de Staré Město por el Puente de Carlos. El mayor atractivo de Malá Strana es su magnífico estado de conservación, la guerra pasó sin dejar huella y los palacios y casas antiguas permanecen inalterados desde hace siglos. Luego dimos un pequeño paseo por las calles Nerudova, Janský vršek y Tržište, las más interesantes de la zona. También pasamos por la calle Nerudova, la que no fue nombrada en así en honor a Pablo Neruda, sino de Jan Neruda, poeta, cuentista, dramaturgo y novelista checo, uno de los principales representantes del realismo checo y miembro de la llamada Escuela de Mayo. Su obra más reconocida es Cuentos de Malá Strana, un libro de relatos sobre la pequeña burguesía praguense de aquel, por entonces, tranquilo barrio.

Cruzando el Puente de Carlos, que no sólo es atractivo por su historia sino por lo que se vive sobre éste durante sus casi 600 m de recorrido, ya que además del mar de turistas de todo el mundo, te vas encontrado con músicos, pintores y dibujantes, chiflados, vagabundos y pocos comerciantes.

Cruzado el puente, subimos a pie directo a visitar muchas dependencias del Castillo de Praga. Llegamos con la lengua afuera… Si bien se denomina castillo, en realidad no es como entendemos este tipo de fortificación, sino que en realidad se trata de una pequeña ciudad, la mayor parte dentro de un recinto amurallado y cerrado. La fortificación alberga en su interior edificios del gobierno, centros administrativos, museos, salas de exposiciones y cinco edificios religiosos, aparte de restaurantes, cafeterías y tiendas. En los alrededores del recinto del castillo vimos amplias zonas con jardines, desde el Jardín Real al norte, hasta los Jardines Sur, desde cuyos miradores pudimos tener unas bonitas panorámicas de esta ciudad medieval llamada Praga. Yo que no soy de Iglesias, la Catedral de Vito al interior del recinto es muy bonito y sobresalen maravillosos vitrales. Ahí nos tocó el cambio de guardia y además, muy pintoresco, visitamos la cárcel y sala de torturas de la época medieval.

Luego visitamos el Callejón del Oro (al lado del castillo), una de las calles más bonitas de Praga y donde residió Franz Kafka entre 1916 y 1917., pero extrañamente nunca encontramos la casa… Es una calle corta, estrecha y preciosa. Debe su nombre a los orfebres que la habitaron en el siglo XVII. El lado izquierdo “del Callejón” está ocupado por casitas de colores que fueron construidas en los muros del castillo. Estas casas se construyeron a finales del siglo XVI con el propósito inicial de dar cobijo a los 24 guardianes del castillo. Un siglo después de ser construidas, el gremio de los orfebres ocupó las casas y las modificó. Habitaron en ellas varios siglos. Hacia el siglo XIX fueron habitadas por mendigos y delincuentes de Praga. En el siglo XX fueron desalojados y las casas hoy se han convertido en pequeñas tiendas de marionetas, cristal y otros productos típicos.

En nuestro paso por la zona de la Ciudad Pequeña, entre tantos rincones y lugares sorprendentes, primero pasamos por el museo de Franz Kafka y en ese mismo recinto privado donde se encuentra el museo, también hay una escultura rupturista de David Cerny, donde recomiendo ver el vídeo: los hombres orinan sobre lo que representa el mapa de República Checa, una protesta contra los políticos en general (así nos instruyeron).

Un poco más allá y a un costado del Puente de Carlos, nos encontramos con esta maravilla (suban el volumen):

Ya llevábamos muchos km recorridos, así es que nos compramos un tremendo vaso con frutas tropicales para cada y nos sentamos en una banca de una plaza bien sombría junto al castillo, para deleitar unas frutas sorprendentemente sabrosas.

De ahí, derechito a la Plaza de Wenceslao, que más parece una alameda que una plaza. Fue el lugar donde se inició la caída del comunismo en la Revolución de Terciopelo, la que a diferencia de otras, fue una revolución pacífica. En el sector de la plaza está el imponente Museo Nacional, construido entre 1885 y 1891 y diseñado por el arquitecto checo Josef Schulz, así como la estatua de Wenceslao, llamada así en honor a San Venceslao, el patrón de Bohemia. Nota: en verdad no sé si se escribe con W o V y la literatura usa ambas, pero yo lo pronuncié todo el tiempo como “Huenceslao” y listo…

Plaza Wenceslao

De ahí de vuelta en dirección del Río, para ver un famoso y estrambótico edificio de estilo desconstructivista, la Casa Danzante, también conocida como Ginger & Fred, haciendo referencia a la famosa pareja formada por Fred Astaire y Ginger Rogers a quienes vimos en los musicales de los años dorados de Hollywood. Sin embargo, y aunque Ginger & Fred fue su primer nombre original, casi todo el mundo la conoce como Casa Danzante. En lo personal, no le encontré mucha gracia, porque es realmente poco funcional.

Para finalizar bien el día, a las 20:00 hrs partimos por 3 horas a una cena a la carta, para 32 personas solamente, en un barco donde apreciamos Praga iluminada de noche, recorriendo desde el puente de Čech (Čechův most) hasta Vyšehrad, Puente de Carlos y muchos otros lugares bonitos de Praga. La comida era sensacional y el vino italiano, también.

praga noche

2 comentarios

  1. Don Ricardo, que gusto verlo tan bien, su viaje por Europa es hermoso, las fotografías que ha subido son muy bellas, pero no mas espectaculares que las del eclipse, con esas según yo, se merecía un premio, jajajaja.
    muchos saludos desde Chile, probablemente ya ni se acuerda de esta Rivano, pero muchas veces nos acordamos de usted con Giovanna. Cariños y siga disfrutando!!!!

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