Barcelona – Recorriendo la Ciudad

Ya que nos encontrábamos en el meollo mismo del Barrio Gótico, el que se nació sobre los restos de la Barcino romana, aprendimos que la Barcelona medieval propició la construcción de iglesias y palacios góticos que provocaron la desaparición de la mayor parte de los restos románicos. Las angostas y laberínticas calles medievales del Barrio Gótico de Barcelona fue el escenario ideal para iniciar el día y disfrutarlo sin andar a las carreras, deleitándonos con los restos que se conservan del glorioso pasado de la ciudad, ello, salvo un percance no menor con algo que comí al desayuno, que me recordó a los extranjeros cuando se agarran una “chilenitis” en nuestro país. Pero mi capacidad de recuperación es rápida, como buen “guata de fierro”.

Clásico local artesanal de fabricación de alpargatas

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Christi visitó la Catedral de Santa Eulalia, también conocida como la Seu (a esa hora yo andaba en otra parte :), un famoso ejemplo de la arquitectura gótica catalana que data del siglo XIV. Luego reconectamos con Christi y obviamente había que visitar la Plaza Sant Jaume, centro político de Barcelona y donde  se ubican el Ayuntamiento y el Palacio de la Generalidad de Cataluña. Ahí cerca visitamos otra plaza, la Nova, también ubicada en las inmediaciones de la Catedral, la que llama la atención porque aún conserva parte de sus dos antiguas torres romanas. Luego recorrimos Carrer del Bisbe, una agradable calle peatonal que une la Plaza Sant Jaume con la Catedral. Igual nos dimos una vuelta por la conocida Calle Portal de L’Angel, arteria  comercial pero bien agradable. Pero reitero, sin duda lo más entretenido es recorrer las calles del barrio y entrar a algunos de sus variados locales comerciales.

De ahí proseguimos al barrio denominado El Born, donde nos dicen que desde hace unos años el barrio ha vivido un renacimiento, pasando de ser un sitio asociado con inseguridad y prostitución a convertirse en el barrio de moda, con una animada vida nocturna, cafés y galerías. también visitamos su restaurado y hoy muy moderno mercado. A mí me encantó El Born. Su singularidad está en esas calles adoquinadas, donde aún se perciben las estructuras medievales. Si a esto le añadimos la gran cantidad de flores y plantas en los balcones y sus pequeñas plazas, podemos decir que es un oasis en una ciudad como la capital catalana, aunque hay sectores que aún se ven bastante alicaídos y me recordaron rincones de La Habana, esa que no ve el turista (o no quiere ver).

Al llegar a la zona de la Barceloneta, sabíamos que nos tocaría caminar su buen poco, por lo cual decidimos contratar por una hora un triciclo con chofer, de esas bicis que poseen ayuda de un motorcito eléctrico. Nuestro chofer y guía, Abdur, que venía de Marruecos y quien pesar de llevar 10 años en Barcelona, se le entendía pocazo lo que decía… Bueno, era hora de recorrer toda la zona de Barceloneta y Puerto Olímpico, por supuesto con variadas paradas para observar y fotografiar.

Partimos por la Barceloneta, otro de los tantos  barrios populares y con mucho carisma en Barcelona. Se trata de un barrio marinero cargado de magia e historia que se encuentra ubicado en el distrito de Port Vell. Hasta mediados del siglo XVIII La Barceloneta era una zona prácticamente deshabitada. En 1754 los pescadores comenzaron a establecerse en esta zona de la ciudad debido a su cercanía con el mar. A pesar de haber adquirido un aspecto más moderno, actualmente La Barceloneta aún conserva un encanto especial. En lo moderno, sin duda nos sorprendió que su playa era nudista, aunque no todos los practican. Sus calles estrechas y las fachadas oscurecidas por la sal del mar son muy atractivas, todo en un ambiente tranquilo, marinero y familiar que da la sensación que de alguna manera se mantiene ajeno a la gran ciudad.

Casi ahí mismo, vecino de La Barceloneta, proseguimos al Puerto Olímpico, construido con motivo de las Olimpiadas de 1992. Es un atractivo puerto deportivo situado frente a la Villa Olímpica, entre las playas de Somorrostro (antes parte de La Barceloneta) y Nova Icària. Valió la pena el recorrido, paseando entre restaurantes, terrazas, zonas de ocio, pubs, discotecas y espacios comerciales.

Continuamos en funicular a “La Montaña de Montjüic”, que es otro excelente mirador para contemplar la ciudad y además, posee varios atractivos. Utilizada desde la antigüedad como puesto de vigilancia militar, esta “montaña” es la única elevación importante de Barcelona, con sus 173 msnm. También alcanzamos a subir en teleférico al Castillo de Montjüic, que fue una fortaleza y se encuentra  la cima. En la actualidad sirve como mirador y por lo que vimos, en sus salones reacondicionados también se realizan exposiciones, se dictan cursos y realizan talleres.

Antes de regresar al hotel, pasamos a nuestra terraza ya habitual en La Rambla, donde nuevamente nos atendió Sorin, mesero muy simpático, rumano, pero que lleva 20 años en Barcelona. A esa hora y tras el,percance de la mañana, yo estaba algo deshidratado y cansado, se me nota en la cara, pero la cerveza me rehidrató bien para lo que quedaba….

Ya de noche, asistimos a un imperdible en Barcelona, cenando y disfrutando del espectáculo en el Tablao Flamenco Cordobes Barcelona. Rica cena que contemplaba una selección de 40 platos catalanes y andaluces, en buffet. Barcelona, como ciudad mediterránea y abierta al comercio, siempre tuvo una constante inmigración de andaluces, o por ser una ciudad acogedora y receptora de todas las manifestaciones artísticas foráneas, fue junto con Sevilla y Madrid, fue una de las ciudades donde afloraron los primeros cafés cantantes y uno de los lugares en los que se le rendía culto al flamenco. Por ello, el origen de los Tablaos fueron esos Cafés Cantantes, hoy igual regados de buen vino pero a diferencia de otrora, sin humo de cigarrillo. El Tablao Flamenco Cordobes Barcelona es un tablao histórico de Barcelona por excelencia. Fundado en 1970, bajo la dirección de una familia de artistas, ha atraído desde sus inicios a todas las leyendas del flamenco a Barcelona, consagrándose como una referencia en el mundo flamenco sin perder un ápice de autenticidad, fiel a su herencia histórica como tablao flamenco. Realmente presenciamos un impresionante espectáculo. A la salida y como despedida ya que al día siguiente seguimos a Praga, Barcelona lloró de una manera apasionada, dejándonos empapados camino al hotel, que estaba a pocas calles.

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