Cuba 2017 – Santa Clara, Jibacoa y chao

La mañana siguiente partimos a Santa Clara, a unos 100 km de distancia. El hostal en el que estamos y escribo estas líneas, es muy bien equipado. Afuera en el jardín nos espera la cena y hace media hora suena un trovador en vivo, con música que va desde Juan Luis Guerra hasta Silvio Rodríguez. Fuimos a comer algo cerca del hostal, pero la atención era tan deficiente que finalmente nos levantamos y fuimos a otro local, donde no fue tanto mejor. ¿Habremos llegado a Santa Clara un tanto “cabreados” con la paciencia mermada? De lo que vimos entre chubascos tormentosos, se lo pueden ahorrar, pero quizás los alrededores… Ya no teníamos tiempo.

La siguiente y última estación, un hotel playero todo incluido en el oriente, cerca de La Habana junto a la playa en Jibacoa, no todo lujo pero bastante bien todo: Hotal Memories Jibacoa. El entorno selvático es exuberante. Llegamos acá tras 7 horas de viaje, ya que pasamos por Varadero y Matanzas simplemente para salir de dudas como son.  Una vez que nos instalamos acá en el hotel, pudimos conectarnos a Internet y enterarnos que sorpresivamente debido a un tumor y rápido colapso mientras trataban de salvarlo en la veterinaria, nos había dejado nuestro querido Fuchs, un perro salchicha de pelo largo, quien nos acompañó por nueve años entregando cariño, compañía y fidelidad. En nuestra ausencia, no podemos más que agradecer a nuestra nuera Romi e hijo Cristóbal, por hacerse cargo de tan triste situación. Vamos a extrañar a Fuchs, especialmente Christi. Todo el cariño, amor y fidelidad que siempre me entregaste de manera casi excesiva, nunca pude corresponderla ni cercanamente. Fuiste demasiado bueno para mí. ¡Vuela alto, Fuchs!

fuchs

Chao Cuba, no diré hasta pronto porque no creo que suceda. Igual valió la pena, para conocer un lindo pero descuidado país en sus paisajes y ciudades, muchas lindas pero sufridas personas y también, para darse cuenta que la realidad que pinta la propaganda revolucionaria es muy distinta: es tristemente pobre, con miseria por doquier. 

Este viaje no tuvo sólo un sentido turístico, sino también de conocimiento político en vivo acerca de lo que se escucha, escribe y ve por los medios acerca de Cuba. Aquí está mi opinión, una semana después del viaje: Un viaje hiperrealista a Cuba

 

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