Cuba 2017 – Hacia el Occidente Cubano (1ª parte)

Casi puntualmente llegaron a hacernos entrega de un pequeño SUV Peugeot, cuyo modelo desconocía. Debe ser porque no soy muy amigo de los autos franceses. El tramiteo duró una hora. El estanque vacío, en reserva…”Es que así lo hacemos en nuestra empresa, pero usted lo entrega igual, con la luz roja encendida”. En fin…, será.., pensamos. Sólo nos miramos con Christi, mejor no decir nada si no vas a sacar nada. El auto se encontraba bastante trajinado para sus 50.000 km, pero eso estaba dentro de lo posible y esperable. En teoría nos acompañará durante once días. Nos tomó otra hora encontrar una gasolinera que vendiera “bencina especial”, la que se debe utilizar para este modelo. Con un mapa de la ciudad con imprecisiones menores, invertimos otros 45 minutos en encontrar el camino que nos llevaría a la autopista en dirección de Pinar del Rio. Una vez que estábamos en la autopista sentimos un leve alivio, que no duró mucho, ya que la autopista estaba en peores condiciones de lo que nos habían advertido. Me recordó nuestra Panamericana de los ’60-’70, repleta de hoyos. Posteriormente una camino rural de mucha curva, mucha gente y animales en el camino, por lo cual avanzamos en un “slalom gigante” en nuestro recorrido de unos 180 km hacia Viñales, lo que nos tomó unas 3 horas. 

Antes de arribar a nuestro hospedaje, realizamos una parada técnica para comer algo. Ya que estábamos a no más de 10 km de nuestro destino y habíamos logrado sin contratiempos esta primera etapa,  también brindamos, sin alcohol, aún… 

Casi inmediatamente después de recibir nuestra habitación en una casa particular en la pintoresca localidad de Viñales, donde Doña Aquilina o simplemente Aquilina, de quien al final nos despedimos de abrazo, partimos a una excursión ecorural guiada por una parte del Valle de Viñales, el que habíamos acordado en una oficina de la reserva nacional un poco antes de ingresar al poblado.

Casa Aquilina
La casa en que nos hospedamos. La ventana a la izquierda es nuestro dormitorio.

Este valle es un accidente geográfico, como parte de la Cordillera de Guaniguanico. Muy verde todo y tranquilo, casi majestuoso, las que incluyen los mogotes, formaciones montañosas similares a las que se encuentran en China. Muy entretenida la excursión, nuestro guía bastante versado en múltiples temas (contador de estudios, pero por su afinidad con la naturaleza y opción de no-estrés, se dedicó a guía hace 15 años). En el andar, nos detuvimos en la propiedad de un campesino, que aparte de poseer una pequeña crianza de pollos, gallinas, pavos, cerdos y vacas para cubrir sus necesidades, también cultiva tabaco a mini escala que debe vendérselo al estado. La semilla también debe comprarla al estado. Si no logra el rendimiento y la calidad esperada, debe pagar encima…¡Insólito! Bueno…, entre que nos conversamos un puro de los que el mismo fabrica artesanalmente (le di solo un par de piteadas sin aspirar al puro de Christi), surgieron múltiples temas de las políticas imperantes para los campesinos, que me dejaron francamente estupefacto y no hicieron más que reafirmar mi opinión acerca de este tipo de regímenes totalitarios de izquierda. Una vez concluido mi viaje profundizaré en esa opinión, ya que “tendré en el cuerpo” muchas conversaciones de este tipo y por ende, será mejor fundada. 

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